martes, 25 de diciembre de 2012

el regreso 11

El capitán gruñía por tener que estar al frío, a altas horas de la noche, en la cubierta, mirando toda la operación. Tenía un viejo mapa, de origen desconocido, oculto en un bolsillo de su chaqueta, y en sus intenciones estaba el marchar, sin más tardar, rumbo a las islas tropicales; para él le estaban haciendo perder el tiempo, y deseaba que se los tragase el océano a todos. Sin parar de gruñir le hizo una seña al erizo y llevó a nuestro amigo a un camarote de proa, proximo al puente de mando. Una vez dentro, del interior de un mueble, sacó dos vasos y una botella de ron; bajo la atenta mirada de su loro, que subido a su hombro no quitaba ojo de la bebida, llenó de liquido los recipientes y después de cogerse él, uno de los vasos, le ofreció el otro al erizo para que bebiese y entrase en calor con el alcohol.
El erizo, no podía faltar a la hospitalidad marina y de un solo trago vació el vaso, pero la bebida le amargó la garganta, porque nuestro amigo no acostumbraba a beber aguardiente de caña; entonces, salió del camarote yendo a asomarse por la borda para ver el trabajo que iban haciendo.
El submarino emergió lo suficiente para abrir una compuerta por la parte posterior, donde habían estado las puertas de atrás de lo que había sido anteriormente un vehículo. Y mientras los marineros del barco empezaban a bajar la mercancía, que habían venido a recoger nuestros amigos, y se iba distribuyendo en el interior del sumergible siguiendo las instrucciones de la rusa, a fin de conservar la estabilidad del sumergible. El erizo llamó a su hermano, cienfuegos, para que subiese y trajese con él una botella de licor café.
Regresando al camarote, junto al capitán del barco, los dos hermanos le ofrecieron que probase el liquido de la nueva botella . Y mientras intercambiaban los marineros sus bebidas, en el mini submarino, se terminaba la operación de distribución de las cajas con su misterioso contenido.
No tardó en vaciarse la botella de nuestros amigos, y la conversación entre ellos y el capitán se había animado bastante, cuando un marinero del barco abrió la puerta del camarote y les dijo que ya habían terminado.
Entonces nuestros amigos se despidieron para regresar a su navío.
La rusa terminaba de supervisar las baterías y los motores eléctricos, por si tenían necesidad de ir de regreso los veinte mil metros bajo el mar, cuando regresaron los dos hermanos.
El capitán, que por efecto del licor, había mudado su opinión sobre ellos salió para despedir a sus amigos, y desde la borda les dijo que esperaba verlos de nuevo algún día con una caja de licor café, deseándoles, ante el estupor de su tripulación acostumbrada a sus gritos y malos modos, buena suerte y que no se hundieran en medio del mar.

Los marineros empujaron el sumergible con unas pértigas para separarlo del casco del barco, y nuestros amigos no tardaron en alejarse y comenzar su regreso.

El loro, después de recibir un manotazo del capitán, para que dejara de meter el pico y mojarlo en el licor café, en el vaso que aún llevaba en la mano con restos de bebida, se había encaramado nuevamente en el hombro de su dueño, y mientras desaparecían en la noche, después de dar unos chasquidos con su pico, les despidió con la siguiente canción :

Quince hombres en el cofre del muerto…
¡Ja¡ ¡Ja¡ ¡Ja¡ ¡ Y una botella de licor café ¡.


Eran casi las cuatro de la noche cuando en la lejanía se comenzó a ver una luz que fue en aumento. La luz giraba como una espada segando la obscuridad; era la del faro que les serviría de guía, para su regreso.
Como calculan los marinos expertos en las cosas del océano, el horario de partida y de regreso, se había hecho coincidir con las mareas, de tal manera que si las aguas de la bajamar, en su ida al océano, les había facilitado la salida de la ria, ahora la pleamar les facilitaba el regreso con la entrada de nuevo de las aguas al interior de la ria; esta vez a la playa que habían elegido para descargar la mercancía y donde el furgo les estaba esperando con una camioneta.
Ya estaban entrando en la ria cuando se metieron dentro de un banco de niebla. El erizo asomaba la cabeza por la escotilla, de repente el viento cambio y el banco de niebla se hizo más espeso. Al cabo de un rato, sin apenas visión dentro de la niebla, oyeron el sonido de los motores de una embarcación, y ruidos y voces de hombres gritando. Nuestros amigos decidieron navegar silenciosamente con los motores eléctricos para pasar desapercibidos. El erizo se metió dentro y decidieron cerrar la escotilla y sumergirse para pasar cerca de la otra embarcación, que pensaban que sería de la guardia civil, que estaría patrullando por la costa.

Ahora navegaba silenciosamente, con los motores eléctricos, … Ya llevaban quince minutos, y cuando calculaban que habían pasado, dejando atrás la otra embarcación, se dieron cuenta que está había girado y ahora parecía perseguirles por encima de ellos; de repente la onda de una explosión en el agua sacudió el submarino, después vino otra más fuerte.

Nuestros amigos se asustaron y la rusa, abriendo unas llaves, llenó de agua los depósitos, para descender a más profundidad y salvar la situación, pero se produjo nuevamente una tercera explosión y el sumergible se fue al fondo de la ria, a unos veinte metros de profundidad.

- Si salimos de esta vamos comprar un santo nuevo para la iglesia -, gritó el erizo.
 y su hermano asintiendo con él, le decía haciendo alusión a la situación : - ¡ si, y ha de ser un santo bien milagrero ! -

Habían sido hundidos en medio de la ría, confundidos con un banco de sardinas, por una embarcación que pescaba con dinamita. 



;)

lunes, 17 de diciembre de 2012

el viaje en el mar 10


Cuando la rusa y los hermanos de la batea habían entrado en el interior del minisubmarino, el  furgo, que quedaba en tierra, manipuló un mecanismo y entonces el navío comenzó a deslizarse por la pendiente de la rampla de madera, que habían construido, para meterlo en el agua.
A medida que el minisubmarino iba entrando  se fueron produciendo suaves ondas en el agua que se alejaban distanciándose por la superficie, haciendo bailar el brillo de la luna en la ria.
Entonces cuando había terminado completamente la improvisada botadura, la rusa asomó por una escotilla que montada en la parte superior de la nave, y le hizo una seña al furgo  de que todo estaba bien, despidiéndose de él, después se introdujo de nuevo en el interior del navío, cerrando la escotilla. En un instante comenzó un suave traqueteo, del motor de gasóleo que habían instalado para navegar en la superficie, y la nave comenzó a moverse.
Durante algunos momentos los murciélagos, en su persecución por los insectos nocturnos, trazaron círculos en sus vuelos tomando como referencia la parte que asomaba de la embarcación y los árboles que escondían el improvisado embarcadero de los ojos ajenos. Los círculos de los vuelos aumentaron a medida que la embarcación se separaba de la orilla y la distancia se iba haciendo mayor, hasta que llegado un momento los murciélagos y su chillidos desaparecieron dejando a la nave sola con el ruido de su motor, que aprovechando la salida de las aguas de la ría en la bajamar era rápidamente arrastrada hacia el océano.
La danza de las estrellas acompañaba el vaivén de las olas. El frio se acompañaba con el silencio de la noche. Habían pasado dos horas desde que comenzara la aventura y ya habían perdido el brillo de las luces mortecinas de la costa. Ya estaban en altamar; se silencio el motor y nuestros amigos esperaron a la hora convenida.
Al cabo de un rato pudieron ver una luz que se encendía y se apagaba, era la señal convenida que haría el barco, para recoger la mercancía, que de paso les serviría de guía. Pusieron dirección hacia la luz y reanudaron su viaje. En el silencio de la noche apenas se oía el leve traqueteo del motor de la embarcación y el ruido de agua.
Así que se fueron aproximando al barco pudieron leer su nombre en la proa: el barco se llamaba la hispaniola.
Cuando se tocaron las dos embarcaciones, una cabeza asomó desde la parte superior del casco del barco, el erizo asomó por la escotilla de su embarcación, y después de darse las señas convenidas alguien les echó una cuerda para amarrar el minisubmarino, y les tiró una escalera. Entonces el erizo, cuidando de no caerse al agua por su pata ortopédica, se encaramó por la escalera de cuerda, subiendo a la cubierta. 
Una vez en el barco un hombre, con un loro encaramado en su hombro izquierdo, que dijo ser el capitán, se le acercó y le saludó diciéndole que no contaba con verles, y que por lo que le habían contado sobre ellos y la idea descabellada del sumergible, esperaba que se hubieran hundido en las aguas del océano.



- Quince hombres en el cofre del muerto…

¡Ja¡ ¡Ja¡ ¡Ja¡ ¡ Y una botella de ron ¡.

 Cantó el loro, garritando con su voz.
.





lunes, 10 de diciembre de 2012

la radio 2º - 9




Fuera de la vivienda, el tio avelino terminaba de abrir la alpaca en el establo, y echaba la hierba en el comedero de las vacas. Paró un momento lo que estaba haciendo, y mientras sacaba  su pañuelo del bolsillo trasero del pantalón,  se limpiaba la nariz con el, y después se secaba el sudor de la frente; desde el otro lado de la línea se marcó otro número y empezó a sonar de nuevo, en la radio, la señal de llamada del teléfono. Y hasta él llegó el sonido del teléfono que habia empezado a sonar en la casa; entonces salió corriendo del establo, en dirección a la vivienda, para coger el teléfono y saber quien llamaba. 

La chica de la radio ya se impacientaba y cuando empezaba a pedir que se realizase otra llamada, en la emisora, alguien cogió el teléfono y se escuchó su voz por el otro lado del hilo telefónico.
-¿ diga ?- era el tio avelino que había llegado a tiempo para coger el teléfono.
Locutora - Le llamamos de la radio del programa: " Tiene ud un deseo "* énfasis del nombre programa, - pasan unos segundos de silencio
Locutora - hola ... ¿ tiene ud un deseo ?, ¿ con quien hablo, por favor ?

Tio avelino - ¿ Para que lo pregunta, ?
Locutora - Somos de la radio
Tio avelino - No sé si decirle , es que fui al banco – empezó a explicarle - porque me cargaban un recibo desconocido y me enteré de casualidad que tenía adsl, en la casa; yo  nunca tuve un chisme de esos;  me dijeron que nunca volviera a dar mis datos por teléfono
Locutora ( insistiéndole, tratando de influir con el nombre del medio de comunicación ) - Le llamamos de la radio. ¿ Tiene ud un aparato de radio encendido ?
Tio avelino - si si ...
Locutora - ¿ la tiene ud encendida ?
Locutora - ¿ y no me oye ud ?
Tio avelino – Si, si que le oigo
Locutora , ( gritando, pensando que con quien hablaba tenía algo de sordera ) - ¡ le preguntaba que como se llama ud !
Tio avelino - ¿ quien es ud ?
Locutora – Soy marialusia pajara la locutora del programa : " Tiene ud un deseo " . ¿ No me va decir como se llama ?
Tio avelino* – Soy el tio avelino

Locutora – Como ya conocen nuestros oyentes, desde nuestro programa hacemos llamadas a la gente para ayudarles a cumplir un deseo que tengan .
Tio avelino – aja
Locutora - " Tiene ud un deseo "
Tio avelino – no sé
Locutora – ¿ no tiene ud ningún deseo que querría ver cumplido ?
Tio avelino - pues la verdad es que no se me había ocurrido nunca tener algún deseo
Locutora - bueno piense ud alguna cosa que se le ocurra ahora
( segundos de silencio )
Tio avelino, titubeando - no tengo ningún deseo ...
( otros segundos de silencio )
Tio avelino, exclama de repente - ¡ señorita ... !
Locutora – si, si , diga ... ¿ ya ha pensado ud un deseo ?
Tio avelino - ¿ no podrían cambiar el programa de hora ?
Locutora, exclama sorprendida - ¡ Eh !
Tio avelino – para poder estar con uds con tiempo, porque a estas horas le estoy dando de comer al ganado
Locutora, perpleja - No, eso no puede ser...
Locutora , ( haciendo burla ) - podrían protestar todos los oyentes si cambiasemos de hora el programa
Tio avelino – ¿ y no podrían terminar más tarde ? así tendría tiempo para darle de comer a los bichos y al terminar aún podría estar con uds un rato, y sus oyentes estarían más contentos
Locutora - no , no podemos hacer nada de eso;  la programación la marca la dirección de la cadena, y este es el horario que tenemos.
Tio avelino - ¿ pero no me dijo uds que su programa se llama " Tiene ud un deseo"* imitando el tono del nombre del programa  ?
Locutora , - si - responde, esperando por algo más fácil, que le permitiese salir del apuro.
Tio Avelino: ¿ y no podrían uds cambiarle el nombre al programa ?
Locutora,  ( Se oye la risa de la locutora ) - jajajjajaja
Locutora, ( con voz de resignación ) : - ¿ bueno y que nombre nos pondría uds.  ?
Tio avelino : - ¿ Para que me llaman ?.
Silencio .
Se cuelga el teléfono, enmudece la radio . 

El gallo, a lo lejos - kikirikiiiiiiiiiiiiii : - ¡ que la radio se ha quedado muda !
El tio avelino regresó al trabajo y al terminar decidió que por la noche pondría en el prado el aparato de la radio al jabalí, a ver si los asustaba, porque en su paseo nocturno le asaltaban la huerta y se la dejaban toda llena de hoyos al escarbar la tierra con sus hocicos .



- common creative. 

lunes, 3 de diciembre de 2012

La radio 8

Las cortinas de la ventana abierta se sacudían con el aire.
La radio ya llevaba dando la murga un buen tiempo, pero no había nadie en la vivienda que pudiera importarle; el tío avelino estaba fuera arrastrando una alpaca al establo para darle de comer de comer al ganado.
Al cabo de un rato la radio terminó un programa flamígero de noticias diarias, habitual según la tonica de la cadena,  y entró la emisión de otro programa en antena.

Una nueva música recalcó el cambio de emisión y al terminar
una nueva voz entró en el aire:

Locutora - Buenos días, soy maría luisa pájara.  ¿ Tiene ud un deseo ? .
De nuevo la melodía y el estribillo del programa ... y al terminar la música la voz gritó :
Locutora - Y ahora nuestra primera llamada del día ...

Se oye mientras se marcan los números del teléfono y de seguido se escuchan los pitidos de llamada ; al cabo de un instante se descuelga el teléfono y alguien responde desde el otro lado : 
Oyente - ¿diga ... ?
Locutora - Buenas, soy marialuisa pájara.. ¿ con quien hablo por favor ?
Ahora se escucha una voz apagada; con sonido metálico al hablar desde el teléfono, de alguien que desde su casa saludaba a la locutora.
Después de interesarse por algunas cosas particulares del oyente, se oye la voz de la locutora. marialuisa pájara :
Locutora - Ay, igual que yo – , que le responde, zanjando el aparente interés personal del programa por quien habla al otro lado del teléfono; y después añade continuando con su monótono estribillo - , le llamamos del programa tiene ud un deseo.
Locutora - ¿ Tiene ud un deseo ?* haciendo enfasis al tono del estribillo de la musica. - le pregunta directamente
La radio oyente, al teléfono tarda un poco y le responde :
Oyente - Si, marialuisa pájara , me gustaría que mi hijo encontrase trabajo que el y su mujer, están los dos en el paro, y no llega con mi pensión para ayudarles, ahora ya no me quedan ahorros...

Después de escucharla , marialuisa pájara le habla a su oyente con voz angelical dándole los buenos consejos del programa para alcanzar su deseo y ayudarla en su situación
Locutora - Bueno, ya sabe ud que dios nos pone a prueba y lo dispone todo, que todo lo que pasa es por nuestro bien en esta vida terrenal; pero no desespere; rece ud por su hijo y por su nuera y prontamente ud verá su deseo cumplido. Ya vera que todo se arregla ... ...

El aire seguía entrando por la ventana y sacudiendo las cortinas, pero esta vez la corriente de aire cerró la puerta de la habitación dando un portazo. 


Ensayo sobre la novela de Adelaida

 Ensayo, sobre la novela de Adelaida. Adelaida quería ser monjita evangelizadora en el amazonas y cuando en el colegio de hermanas rel...