lunes, 27 de junio de 2011

Seguimos con Quasimodo 7º

Donde los chopos crecen al lado de la ribera, antes de llegar al puente, hay unos muros semiderruidos de piedra, de lo que antes había sido un refugio para el ganado; cerca de allí hace un recodo el rio antes de su entrada en el pueblo, ese lugara era donde nos íbamos a bañar en verano en el rio cuando eramos niñas; por allí, paralelo al rio pasa el camino de los de la labrada a la carretera. Entre el camino y el rio hay unos negrillos- que en otros lugares llaman álamos u olmos- centenarios. Del árbol más próximo al rio pende una cuerda igual que la que usábamos nosotras como trampolín para tiranos al agua. – la cuerda no es la misma pero los adultos que habían disfrutado de unos buenos chapuzones, gracias a la cuerda cuando eran niños, la seguían cuidando para que la usaran igualmente los niños de ahora. – Yo sabía que por más de una vez Quasimodo había cambiado esa cuerda de la rama del árbol, había asegurado sus nudos, medido su distancia apropiada, y la había probado balanceándose y tirándose al agua en medio del rio -

Apenas pasaron dos semanas del fracaso de lo de la bicicleta y yo ardía en mi amor propio. Viendo un documental en la televisión sobre civilizaciones antiguas ;- a una que es soñadora y muy imaginativa; que se le va hacer – se le ocurrió, con la evidente intención de ver a Quasimodo, descubrir los restos arqueológicos de una civilización perdida que pudiera haber existido anteriormente en el lugar.
La idea era enterrar a escondidas unos restos de platos "que se habían roto" la noche anterior* . Llamar a Quasimodo al ayuntamiento, para que viniese a desenterrarlos; y a base de: supuestamente..., pudieran encontrarse indicios..., se esta estudiando hacer una investigación .... al estilo de la mejor información de la prensa nacional española. Salir Quasimodo y yo en la prensa de la comarca, y hacer de mis platos rotos, quien sabe si los restos de una civilización visigoda, fenicia o hasta vikinga : " que se debería descartar ... que pudiera ser ... que se pudieran encontrar indicios ... de que fuera probable de que aquellos restos fueran los de un plato que se le escapó de la mano a una marise, de una de esas tres o de cualquier otra civilización, anterior al mundo de la actual marise.
Y toda la maquinación era para que Quasimodo no se me pudiera zafar una vez más por la impotencia del destino, ya que, aunque una y todo el mundo sabía que Quasimodo y yo estamos destinados ¨"el uno para mi "; el destino parecía que era el único que no tenía ningún interés por su parte., - que no me entere yo de que hay "otra", o va ver a marise con un brazo en jarra en la cadera y el otro aireando la mano-

A primera hora de la mañana del día después de la ocurrencia, había bajado de casa con los trozos rotos de unos platos de cerámica envueltos en papel de periódicos, y fui al rio. Me metí entre los negrillos. Al lado del camino, rodeado de zarzales, había un viejo árbol donde hacíamos los velatorios y entierros a las mascotas; con cuanta paciencia los animales llegan a sufrir nuestro amor; allí estaban : gatos, perros, lagartijas, tortugas, grillos...
- ! Maullita ¡que vayas al cielo de los gatos y allí te reúnas con tu papa gato y tu mama gata. Que te estaban mirando desde los cielos, y bien te pudieron avisar de que no cruzases la carretera en ese momento, amen. -

Hice unos hoyos y en cada uno fui enterrando los trozos de los platos rotos . Des pues fui llamar a Quasimodo al ayuntamiento para darle unas lecciones sobre arqueología y antigüedades del arte primitivo del mundo.

*– Si, una rompe platos. La energía del universo tiende al caos; de la misma manera tiende al caos la variedad de platos y tazas perteneciente a distintas vajillas que forman la cubertería de mi casa -. Yo no soy más que un instrumento de la entropía universal.



continuará

martes, 21 de junio de 2011

Seguimos con Quasimodo 6º

Por la ventana de mi habitacion se ve la huerta de la parte posterior de la casa de mis padres, y un pequeño terreno con sus árboles donde tenemos kiwis, castaños, nogales, cerezos, y un montón de pajaros que hacen sus nidos entre sus ramas. Próximo a un portón herrumbroso, por el que se entra por la parte de atras a la casa y a la huerta, hay una vieja y enorme higuera. Habra que podar la higuera, por que ya no llegamos a los higos de arriba. Mi padre dice que la dejemos por que mientras los pajaros coman los higos de arriba no comen otra cosa.
En la huerta mi madre echa las patatas, y mi padre se pasa las tardes cultivando y regando sus lechugas, pimientos, puerros, tomates...
Me viene ahora a la memoria cuando mi profesora en el colegio me dió unas pipas y planté un girasol. El girasol nació y creció en su vasito de yogur, hasta que por su tamaño, lo trasladamos a la huerta, y veia desde la habitación como a lo largo del dia, desde naciente hasta poniente, giraba su enorme flor persiguiendo la luz y el calor del sol .
Ver, ver, no se veia como giraba, pero yo a base de tanto mirar decía – ¿ Viste, como se movió el girasol ? - y respondía a la sonrisa de incredulidad de mi madre – Si que lo vi, mama; parecía quieto, y dió como un saltito -
En el verano las golondrinas hacen sus nidos debajo del alar del tejado. A primera hora de la mañana se dirigen al rio, para hacer surcos en el agua con sus picos; y suben con una especie de bolitas de ungrudo de barro, con las que trabajan sus nidos debajo del alar del tejado. A veces se quedaban como pegadas en la pared , largo tiempo, para después volver de nuevo a lanzarse en el aire. Parecia que estaban durmiendo y yo me preguntaba:
- ¿ Con que sueñan las golondrinas, marise ?.-
A lo lejos se ve el trayecto del rio, entre campos de maiz y trigo, que transcurre abrazado por la sombra de las ramas de los arboles: chopos, sauces, alisos ... que lo protegian de los calores del sol del verano, reservandose pàra ellos la humedad del rio. El rio y su escolta de arboles cruza el paisaje, haciendo curvas, como una serpiente, hasta perderse en la lejania ocultandose en un los bosques que crecen entre montañas.
Tambien se ve la casa de los de la labrada. Los de la labrada son una de familia de agricultores que a base de sudor convirtieron un pedregal que no queria nadie, en unos terrenos que anda detras todo el mundo para urbanizar.
Son de esa gente, tan simple como tan noble que dan buenas lecciones a los demás. Se cuenta de ellos, que un dia había ido el alcalde con un contratista a casa de los de la labrada para proponerles una opcion ventajosa, en la que iban a recalificar, sus tierras de rustico a urbanizable, si llegaban a acuerdo para repartirse los beneficios de la revalorizacion y venta de los terrenos.
El viejo de los de la labrada, dando un fuerte bastonazo, golpeo con el bastón encima de la mesa y preguntando :
- ... por que si aquí no venía la gente a tomar un vaso de vino, ¿ a ver a que venían ? -
sentenció:
- ¡ Aqui no se vende nada !

continuara

martes, 14 de junio de 2011

Seguimos con Quasimodo 5º

(en reconstruccion )

En el reino de las tierras del ayuntamiento, pese a inspirarse en las monarquías parlamentarias, los padres de la constitución española no han concebido las figuras de hijo, hija, esposa, abuela, tia abuela ... electa para la administración local, y a poco estamos de quedarnos con los alcaldes sin esposa y sin hijos elegidos democráticamente por los vecinos. Nuestros alcaldes han tenido pues que venir en Galicia, como en el resto de España, acompañados de su familia de manera natural para que le ayuden en el gobierno.
Es verdad que los familiares no son figuras administrativas pero cuando son las elecciones municipales no solo se vota al alcalde  sino que se tienen en cuenta si el hijo tiene la nariz torcida o si la hija es una patata, o por ejemplo como ocurrió como una tía  por culpa de una rencilla que tenía de hace tiempo no solo no votó al alcalde sino que le hizo propaganda en contra. . Es por eso entonces que cuando llegan al ayuntamiento se ve como natural que ostenten poderes omnimodales personales que por otro lado son inherentes a los lazos bendecidos por la santa madre iglesia que reconocen a determinadas personas como de la misma raza o familia que el alcalde.

 ¿ Pero y si el alcalde ni tiene esposa ni tiene hijos ?. La sabiduria gallega, para enmendar esta falta de regulación legislativa, aprovechó de la existencia de los concejales de las corporaciones, para crear la figura de la concejala, llenando de esta manera de entendimiento y comprensión la administración local para los ciudadanos, asi en los ayuntamientos hay el alcalde y la concejala
. La figura de la concejala, hace algo así como el papel de madrasta para sus conciudadanos, a los que quiere y cuida de una manera muy especial, distinguiendo con sus dádivas y castigos entre los que ama y los que odia, de tal manera que sus bien amados votantes vean la diferencia de trato entre ellos y los odiosos que no la votan, quienes son merecedores del despecho y tiranias de la concejal.
En las aldeas, pueblos, villas ... donde viven juntos todos los vecinos, los protegidos se beneficían del privilegio de su situación con satisfacción y contento, mientras  ven de manera indiferente como los vecinos acosados aguantan con estoicismo sus dramas originados por pequeñas y grandes injusticias. Los beneficiados no se sienten culpables porque no son ellos quienes causan las injusticias a sus vecinos, pero mientras miran para otro lado y callan las humillaciones y discriminaciones que padecen sus conciudadanos; se convierten en  culpables por que eligen libremente de participar en los beneficios de su situación.

A la mañana siguiente, el alcalde llegó al consistorio para tener una reunión con la concejala y estudiar las próximas actuaciones.
En galicia la población esta tan diseminada que un ayuntamiento, de apenas unos miles de habitantes, puede llegar a tener ciento cuarenta nucleos de población, y de la dificultad de poner una red de saneamiento que abarcaría toda la superficie del territorio, se habían descubierto pequeñas triquiñuelas como poner tapas de alcantarillado, o regalar contadores del agua, "y como la niña o el niño iban desnudos se le veían sus calcetines"
y la reunión consistía:
Cambiar los contenedores de la basura de enfrente de la casa de los nuevos votantes y continuar y trasladarlos a las casas de los recalcitrantes
" hay que poner una cadena con candado al contenedor que pusimos enfrente de la casa de los nacionalistas que lo apartan  para aparcar"
Mover y reponer las bombillas fundidas del alumbrado, de los sitios consabidos
" a la prima del concejal de medio ambiente hay que ponerle una farola que alumbre la entrada de su casa"
Que la municipal multe a este y al otro, para que venga al ayuntamiento a protestar y hasta que le levante la multa el alcalde ...
" para que vengan su tío, que es de los nuestro y están en duda... para venderles el favor"

Y por último
Reponer las tapas mas nuevas , para donde hacía falta, mandando las viejas y rotas que se puedan reciclar, a los sitios de los otros.
Pues las tapas de alcantarillado se habían convertido en las alfombras debajo de las que se escondía toda la basura sin recoger.

Al terminar la reunión el alcalde aprovechó mi caída en bicicleta del día anterior, para justificar y eximir a Quasimodo, ante la concejala de estar sentado durante toda su jornada, en el ayuntamiento, puesto que toda persona que venía al ayuntamiento para hacerle peticiones, con motivo de cualquier asunto, se dirigían a Quasimodo primero, para preguntarle si estaba el alcalde y ya veía a Quasimodo decidiendo para quien estaba o no estaba, quien podía verle o quien dejaba de verle. Y de ahí a empezar a cobrar peaje y terminar como posible competidor, un paso.
Por que es cuidado de un buen alcalde sembrar a su alrededor segando cualquier sombra que le pudiera aparecer; era mejor dejar circular a los vecinos libres de obstáculos y peajes.
La concejala asintió en la liberación de Quasimodo de sus cadenas, por que también coincidía con el alcalde en que no se podía permitir posibles competidores, ya que ella aspiraba a que un día el alcalde llegase a diputado y se elevase por su propia naturaleza, incorrupto a los cielos de la administración, dejando así su puesto vacante para ella.
Ya se veía agasajada con bolsos y chaquetas, cuando volvió al mundo de la realidad y se encontró sola, pues el alcalde se había marchado sin darse ella cuenta, y entonces se acordó de marise empezando a levantarsele un fuerte dolor de cabeza.
A veces la amistad es desinteresada. La concejala odia a marisé y nosotros no sabemos por qué.

no voto al  durante sus extensos mandatos para beneficio mayor de los regidos
 mi tía se hizo adicta al alcalde y hasta le regalo la planta a su vecina.

continuara

martes, 7 de junio de 2011

Seguimos con Quasimodo 4º

Mi bicicleta es toda una modelo; es una de esas bicis robustas sin la famosa barra que tienen las bicis masculinas, que une el cuerpo metálico desde el soporte del sillín al soporte en el que gira el manillar. Nunca entendí muy bien por que la bici de los chicos tienen esa barra de hierro que no tienen las bicis de chicas. Yo pienso que es por discriminar.
Recuerdo como en las películas - por que en las películas todo es más hermoso- las chicas iban sentadas en el portaequipajes de lado, con sus faldas de las que sobresalían sus zapatitos, mientras el chico pedaleaba, en dirección al jarama, para ir merendar al rio. Y es que una chica sentada en la barra, aunque fuera con las piernas de un lado, mientras que el chico la abrazaba, simulando que cogía el manillar, daba escandalo.
¿Por que no se ve que la chica lleve al chico sentado en la barra, abrazandolo disimuladamente, mientras ella coge el manillar y conduce ?. Ya se sabe como son los chicos, que si lo abrazas asi, se disparan y lo más probable es que acaben los dos, bajo un árbol, en medio de un prado ...

Mi bici no tiene marchas, ni yo entiendo para que tanta tecnica; si se llanea se va rapido; si hay que subir cuesta se va más despacio, lo que se compensa despues cuando se baja la cuesta, que se excusa pedalear. Tiene unos guardabarros cromados, y en la parte delantera, apretados al eje de la rueda, van unos banderines ondeando al viento. Claro que los banderines a la minima se me rompian , pero siempre cortaba unos cuadraditos de una sabana vieja. Decian mis amigas al verme: - ahí viene marise en son de paz¡ -
Nosotras jugabamos por turno, una iba en la bici y las demás detras corriendo. Yo me cansaba enseguida y entonces ellas iban detras, gritando, - mariseeeeeeeeeeeee , no descansaste ya, que a mi me duelen las piernas ¡- Entonces bajabamos todas la cuesta: una en el manillar, otra en los pedales, otra en el sillin y dos en el portaequipajes: una sentada y la otra, por detras de la primera, de pie en el portaequipajes. Mas adelante me enteré que nos pudimos haber matado varias veces, pero como eramos niñas no "pensabamos " en esas cosas ni conociamos a Descartes: ¿como puede morir una que no existe ?
Lo que mas me gustaba era la cesta que tenía en el manillar, una cesta en la que llevaba la compra, bueno, la traía.
- Marise – gritaba mi madre- vete por el pan y el arroz-
Zas , volvía con la compra
- ! Te has olvidado el arroz, marise , parece que lo haces a proposito ¡-
Zas ,cogia la bici y volvía con el arroz.
- ¿ mama, quieres que vuelva por algo más ? -
Es que me encantaba la bici.
Mi bici según fue llevando golpes y roturas fue siendo reforzada por un herrero que ya se jubiló y esta totalmente reforzada , hasta para llevar los aperos de labranza y aunque no hizo falta, se le pudo poner un arado. que yo se que lo de tengo un tractor amarillo venia por una bici como la mia

Bueno, ignocente yo de los últimos acontecimientos, decidí darle vida de nuevo a mi bici y salir a dar unas vueltas en ella por el pueblo, por que como Quasimodo y yo estamos destinados el uno para el otro, que se le vea un poco de voluntad al destino y facilite un poco las cosas, para que Quasimodo me vea vulnerando los limites de la velocidad o la gravedad y me dé el alto en carretera o me rescate, conduciendome despues, hasta mi casa, agarrada a la ventanilla del coche municipal ...
Y yendo por el centro, al adelantar el coche del hijo de la concejala, .- Mira que tambien era casualidad que fuera pasar el hijo de la concejala- yo no se como hice que fui a caer en el mismo sitio y del mismo modo que Quasimodo, Yo, no es que tenga sobrepeso, que yo siempre fui así, pero el capó de ese coche no era de metal, sino de una sabana pintada de color metalico y me hundí dentro de las entrañas del coche, de espaldas, clavandome la batería en los riñones y dándome con el codo en el motor de arranque que me dió un calambrazo que yo creí que me accidentaba de verdad.
No sabía yo al chico, si darle las gracias diciendole que una simple chaqueta en el suelo hubiera bastado, o si quería ponerle una denuncia por no tener un capó apropiado en el que rebota la gente y cae suavemente sentada en la acera...
Con el accidente se concentró enseguida un monton de gente y hasta las autoridades locales vinieron rapidamente por si había fotos. Y se formó allí, con los presentes, bando de unos y bando de otros. Ya estaba llegando a la conversación del populacho, de que allí, en el ayuntamiento, el centro del pueblo no debia haber terminado en una curva a la derecha sino en una curva a la izquierda ... que para salvar mas escandalos, el alcalde prometió que harían un estudio para poner un carril bici donde se permita exclusivamente el tránsito de bicicletas o un carril en la vía publica señalizado apropiadamente para los ciclistas. Por que marise y los coches no podían circular por el mismo sitio

Esa noche, la concejala, pensando en la afrenta cometida con su hijo, le resultaba imposible dormir y se acordó de una vieja historia: Como dos vecinos no se ponían de acuerdo con las ovejas que tenían llamaron al juez de paz y este después de contar ciento ochenta ovejas dijo- hay ciento ochenta ovejas, dividido entre dos tocan a cuarenta cada uno. Ambos aplaudieron la claridad con que se había arreglado la disputa y se abrazaron fuertemente por haber recuperado su amistad.
Y la concejala empezó a contar mentalmente hasta cien, las ovejas que habían restado: Una ovejita, dos ovejitas, tres ovejitas …


continuará

Ensayo sobre la novela de Adelaida

 Ensayo, sobre la novela de Adelaida. Adelaida quería ser monjita evangelizadora en el amazonas y cuando en el colegio de hermanas rel...